[español abajo]

Send Prime Minister Carney and Minister Anand a letter now!

The safety of our hemisphere was drastically threatened in the early morning hours of January 3rd, when the U.S. conducted a violent military assault which United Nations experts have stated are flagrant violations of the UN Charter that set a dangerous precedent. The attacks, in and around the capital of Venezuela, resulted in dozens of fatalities, and the abduction of President Nicolás Maduro and First Lady Cilia Flores.

While other leaders across the Americas have spoken up with integrity to condemn this latest example of U.S. aggression against Venezuela, Canada has failed to even mention the attack. Violations of the UN Charter and international law must be condemned and the Trump administration’s ongoing threats to peace and security in the hemisphere must be stopped.

On January 8, Common Frontiers and the Americas Policy Group sent this letter to Prime Minister Carney. This is the second letter that our two coalitions have sent to the Canadian government urging them to take immediate steps to ensure peace and security in the region. We have received no response to our first letter. 

Canada must take strong, clear and immediate action by:

  • Defending the UN Charter and unequivocally condemning U.S. military intervention in Venezuela. Canada should also condemn U.S. threats of military intervention in other countries.
  • Taking steps to prevent complicity including immediately suspending intelligence sharing with the U.S. via Operation CARIBBE; and closing the loophole that allows for the export of military goods to the U.S. despite clear risk they could be used in military operations that violate international law and human rights.
  • Articulating an independent foreign policy centred on defending the full spectrum of human rights, affirming peace, life with dignity and justice, the territorial integrity and sovereignty of nations, and the right of peoples to self-determination without fear of invasion.

Illustration by Rachel K. Lim

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Canadá debe tomar medidas urgentes con sus socios internacionales para oponerse a las amenazas de Estados Unidos a los derechos, la soberanía y la paz en Venezuela y las Américas

La seguridad de nuestro hemisferio se vio gravemente amenazada en la madrugada del 3 de enero, cuando los Estados Unidos de América llevó a cabo un violento ataque militar que, según expertos de las Naciones Unidas, constituye una flagrante violación de la Carta de la ONU y sienta un peligroso precedente. Los ataques, en la capital de Venezuela y sus alrededores, causaron decenas de muertes y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores.

Si bien otros líderes de las Américas se han pronunciado con integridad para condenar este último ejemplo de agresión estadounidense contra Venezuela, Canadá ni siquiera ha mencionado el ataque. Las violaciones de la Carta de la ONU y del derecho internacional deben ser condenadas, y las continuas amenazas de la administración Trump a la paz y la seguridad en el hemisferio deben detenerse.

El 8 de enero, Fronteras Comunes y el Grupo de Orientación para las Américas (GOPA) enviamos esta carta al Primer ministro canadiense, Mark Carney. Esta es la segunda carta que nuestras dos coaliciones envían al gobierno canadiense instándolo a tomar medidas inmediatas para garantizar la paz y la seguridad en la región. No hemos recibido respuesta a nuestra primera carta.

Canadá debe tomar medidas firmes, claras e inmediatas.

  1. Instamos a Canadá a defender la Carta de las Naciones Unidas, condenando inequívocamente la intervención militar estadounidense en Venezuela, el secuestro del Presidente y la Primera Dama de Venezuela, la presunción de control estadounidense sobre los recursos venezolanos y otras graves violaciones de la soberanía y el derecho internacional que amenazan los derechos y la seguridad en la región.
  2. Reiteramos con mayor urgencia los llamados de nuestra carta a los Ministros Anand, McGuinty y Sidhu, del 13 de noviembre de 2025, para que Canadá suspenda de inmediato el intercambio de inteligencia con EE. UU. a través de la Operación CARIBBE y que cierre la laguna legal que permite actualmente la exportación de material militar a EE. UU., a pesar del claro riesgo de que se utilice en operaciones militares que violan el derecho internacional y los derechos humanos. Nos consterna que, dos meses después, no hayamos recibido respuesta alguna de sus ministros a nuestra carta, a pesar de la gravedad de las violaciones y sus implicaciones para la paz en la región.
  3. Instamos a Canadá a articular urgentemente una política sólida, independiente y basada en los derechos humanos que responda a la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 de la administración Trump, que promete “reafirmar y aplicar la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental.” Nuestras organizaciones han presenciado y se han solidarizado con los pueblos de América Latina y el Caribe, ya que las administraciones estadounidenses anteriores utilizaron repetidamente la Doctrina Monroe para justificar invasiones, intervenciones y cambios de régimen liderados por la CIA en las Américas. La política exterior canadiense debe:

Centrarse en la primacía de la defensa de los derechos humanos en su totalidad, tal como lo exigen los tratados y pactos internacionales que Canadá ha firmado;

  • Afirmar la paz, la vida con dignidad y la justicia como valores no negociables;
  • Defender el derecho de los países a su integridad territorial y soberanía;
  • Defender el derecho de los pueblos a la libre determinación y a una vida libre del temor a la invasión.

Imagen de Rachel K. Lim